Perdón por el portazo,
por las palabras
que se quedaron en tu boca
una y otra vez.
Perdón por el engaño
la traición y el enojo,
por la indiferencia,
por dejarte fuera.
Quisiera borrar
las lágrimas dibujadas
por mi pincel,
perdón,
por la lluvia, por el gris,
por el frío después del portazo.
Por las palabras
que salieron de mi boca
una y otra vez.
Por el amor, falso amor
por las notas disonantes
con tu canción.
por el tatuaje en mi piel
que no quiero borrar,
perdón.
Por el obsequio que recibí
y tiré,
por el obsequio que regalé
y robé, perdón.
por llamar y colgar,
por tocar y huir,
por mi falsedad,
por el color
que derramé en el charco
perdón,
perdón,
perdón.
jueves, 19 de marzo de 2009
Quédate
Quédate dos minutos más
No te vayas como todos,
Quédate aunque yo me marche
Aunque lo pierda todo,
Cuando termine la fiesta
Y las luces se apaguen
Cuando no suene más la música
Y me falten sus abrazos.
Quédate a mi lado
Aún cuando yo sea nadie
Aunque no sientas que te ame,
Y cuando tu ternura me extrañe.
En mi soledad, en mi vacío
En la alegría que produces
Con el vino y el café
y cuando sola tenga sed.
Quédate hoy
Que no soy nadie
Mañana cuando me marche
Que me faltará tu abrazo,
Quédate conmigo.
No te vayas como todos,
Quédate aunque yo me marche
Aunque lo pierda todo,
Cuando termine la fiesta
Y las luces se apaguen
Cuando no suene más la música
Y me falten sus abrazos.
Quédate a mi lado
Aún cuando yo sea nadie
Aunque no sientas que te ame,
Y cuando tu ternura me extrañe.
En mi soledad, en mi vacío
En la alegría que produces
Con el vino y el café
y cuando sola tenga sed.
Quédate hoy
Que no soy nadie
Mañana cuando me marche
Que me faltará tu abrazo,
Quédate conmigo.
martes, 17 de marzo de 2009
Cotidianeidad
Te miro, te hablo, te beso, me voy
me miras, no me miras, me besas
te extraño, te pienso, no estoy
me miras, no me miras, me besas, me voy.
Sueñas , cuestionas, te vas
respondo, te hablo, cuestionas,
prometo, me resisto, te miro, claudico
me besas, cuestionas, me miras, me voy.
Prometo, te atraigo, juego, me voy
disfrutas, me besas, me miras,
no te fijas que juego y me voy
disfrutas, me besas, me miras, no estoy.
me miras, no me miras, me besas
te extraño, te pienso, no estoy
me miras, no me miras, me besas, me voy.
Sueñas , cuestionas, te vas
respondo, te hablo, cuestionas,
prometo, me resisto, te miro, claudico
me besas, cuestionas, me miras, me voy.
Prometo, te atraigo, juego, me voy
disfrutas, me besas, me miras,
no te fijas que juego y me voy
disfrutas, me besas, me miras, no estoy.
lunes, 16 de marzo de 2009
Cosmovisión
Cómo soñó verla su Padre, desde que en sus sueños existía, la miró aquella mañana jugando y corriendo con su inocencia y alegría, en un espacio muy verde, toda vestida de blanco de los pies a la cabeza, se sintió tan orgulloso de la niña que tenía, como soñó verla un día…
Gracias por cambiar mi vida, por contarme tus secretos, lo recordaré por siempre (14-12-08). Te amo…
Gracias por cambiar mi vida, por contarme tus secretos, lo recordaré por siempre (14-12-08). Te amo…
sábado, 28 de febrero de 2009
Quiero
Quiero
que me des sólo una pista
de lo que te hace feliz
que sintamos que no hay prisa
aunque luego llegue el fin.
Quiero
regalarte paz y risas
plantar flores nuevas para ti
que me invadas con caricias
hasta no poder huir.
Quiero
descubrir nuestros dialectos
en un juego de ajedrez
despojarte de armamentos
pieza a pieza y sin vencer.
Quiero
que me robes argumentos
para no quererte amor
que perdamos el talento
de alejarnos por temor.
Quiero
que iniciemos el sendero,
que en mis planes no existió
reposar en nuestra playa
ver el alba en toda estación.
domingo, 22 de febrero de 2009
Me haces falta
Me haces falta
con tus bromas y tus miedos
me haces falta
porque nunca imaginé
tenerte lejos.
Me haces falta
para consentirte un poco
me haces falta
con tus juegos aburridos
y otros locos.
Me hace falta
ver por horas la tv
en fin de semana
junto a ti bailar, bailar,
perder glamur en nuestra sala.
Me haces falta
porque nunca imaginé
perderte un poco,
porque amo tu extensión
y lo que amas
me hacen falta.
Me hace falta
ese ruido del domingo
que yo odiaba,
y tener que despertarte
entre semana
me hacen falta.
Me haces falta
y no sé cómo quitarme
este nudo en la garganta,
cuando llamas,
cuando dices
que me extrañas...
con tus bromas y tus miedos
me haces falta
porque nunca imaginé
tenerte lejos.
Me haces falta
para consentirte un poco
me haces falta
con tus juegos aburridos
y otros locos.
Me hace falta
ver por horas la tv
en fin de semana
junto a ti bailar, bailar,
perder glamur en nuestra sala.
Me haces falta
porque nunca imaginé
perderte un poco,
porque amo tu extensión
y lo que amas
me hacen falta.
Me hace falta
ese ruido del domingo
que yo odiaba,
y tener que despertarte
entre semana
me hacen falta.
Me haces falta
y no sé cómo quitarme
este nudo en la garganta,
cuando llamas,
cuando dices
que me extrañas...
A Chris, Katty y Leo
miércoles, 18 de febrero de 2009
Parto pal parto

Soy mala para seguir consejos, porque siempre creo tener la razón conmigo, sin embargo aprecio mucho las palabras de quienes sólo quieren mi bienestar. Decidí abrir mi corazón y arriesgarme, esperando como resultado, ser mal herida y continuar con las heridas antiguas, aunque me dijeron que no lo hiciera, agarrados de mi vulnerabilidad y bondades que en ocasiones no ayudan al conjunto de batallas que significa vivir, manifestando algunos, que me mostrara fuerte y no presentara mis sentimientos, sino sólo mis razones, y yo que no sigo consejos, me lancé a hacer exactamente todo lo contrario…
El primer paso, no tuve que pensarlo durante mucho tiempo, simplemente lo hice, no fue procesado y temo que ni siquiera mi mente lo concibió, me atreveré a decir que alguien Más quería que lo hiciera, porque recorro el historial de mis pensamientos y no encuentro registro de aquello, el valor para hacerlo no es un mérito que yo pueda atribuírmelo.
-quiero hacerte algunas preguntas puntuales, ¿puedo hacerlo?- la pregunta siempre absurda.
La respuesta siempre obvia. – ¡Claro, dale!
-¿Tú sientes algo por mí?
Él transpira, mientras yo al otro lado de la pantalla tiemblo con igual intensidad, él se niega a responder sin que el café de siempre sea invitado, yo acepto y me preparo para esperar la respuesta a la pregunta que nunca quise hacer. Aquellos dos días fueron de “total” incertidumbre, tomé varias horas de mis días tratando de dibujar todas las posibles respuestas, y con cada una de ellas las preguntas que le seguirían, lo único que no fue contemplado era una respuesta positiva, implicaba demasiados subprocesos sin tiempo, sin espacio, sin recursos, sin ganas suficientes para su ejecución.
Y llegó el día, y las opiniones continuaban apareciendo, los consejos que yo sabía no iba a poder seguir por no tener mi ADN. La hora estaba muy cerca, dejé la oficina y dije: parto pal parto
Aquella noche todo era importante, y nada era suficiente, la ropa, el maquillaje, el libro que leería mientras esperaba, el café, la mesa, el ruido, el frío, la lluvia, la hora, la batería de mi celular, el chocolate, todo y nada.
(La ropa.- la misma de siempre, adecuada para el frío de esta ciudad; maquillaje.- sólo mascara, había decidido no maquillarme, como lo hago cuando salgo con alguien que no me interesa, y luego pensé que si me veía así creería que me tenía muy mal; libro.- Rayuela; la mesa.- cercana a los juegos preferidos por adolescentes; ruido.- suficiente, para apenas escuchar mis pensamientos; celular.- sin batería; chocolate.- sin chocolate)
Di vueltas, concreté negocios, compré un café, elegí el que tenía Amareto, nada mejor para calmar los nervios, leí, sin entender a Cortázar, y esperé.
Y por fin llegó, compró su café: Americano con Crema tamaño regular, y después de contarme su “trágico” suceso, tuve que repetir la pregunta planteada para ir directo al punto:
-¿Tú sientes algo por mí?
- he tenido mucho tiempo para pensarlo y no me refiero a dos días, sino que me lo he preguntado en varias ocasiones- y yo pensaba, ahá y entonces… - y sí yo siento cariño por ti, pero no lleva consigo pasión o amor con intensidad, sino un cariño de amigos – en sus ojos se reflejaba cierta tristeza, al tener que decirlo -
Pensé que ese era el momento en que correspondía llorar, o salir corriendo, pero me equivocaba, eso no era lo más duro, pero sí lo que le sigue.
Tal como lo esperaba, él se apropió de mis preguntas y me pidió responderlas, de la misma manera.
Comencé suspirando y con voz un tanto temblorosa procurando no mirar todo el tiempo su rostro, mientras mis manos inquietas no atinaban forma o espacio para moverse, obligándome a terminar con el último sorbo de amareto – yo sí siento algo por ti, ahm yo te quiero, siento un cariño súper especial, ahm y de manera consciente no quiero tener nada contigo- aclaré que mi pregunta no había sido una propuesta sino “tan sólo” una pregunta.
Expliqué que algunas actitudes él que tenía conmigo me confundían, que quería aclarar las cosas para no dejar que mis ideas me llevaran a hacer ilusiones equivocadas, que además quería cerrar todo lo que pudiera estar abierto, que él me hace sentir incómoda, porque en ocasiones siento que yo lo estoy persiguiendo y ese no es mi propósito, que nunca he deseado influenciarlo con mis sentimientos. Que prefiero tener una relación real con él y no una amistad virtual.
Reconoció que se siente generalmente incómodo cuando estamos juntos, que le siguen sudando sin explicación las manos cuando me ve, y que esa es de pronto la razón por la que el ambiente se torna tenso cuando nos presentamos de carne y hueso. Luego nos abrazamos y yo dejé de sentirme triste, dejé de sentir esa cuerda que me ataba a él, el Abrazo reconforta, ni yo lo podía creer.
Continuamos conversando, compartimos ideas acerca de lo parecidos que somos, aquellos defectitos que no muchos conocen, que casi nadie percibe, aquellos que seguramente se quedarán como uno más de nuestros secretos. Hablamos sobre nuestras pasiones, perdón: sus pasiones y mis confusiones, la profesión, los hobbies, las responsabilidades, las limitaciones, la inteligencia, la manipulación, la familia, las mujeres, los hombres, las técnicas: femeninas y masculinas, la satisfacción, las estrellas, los laboratorios, los números, sobre mis palabras y sus interpretaciones, sobre mis explicaciones, y mi falta de coordinación, sobre sus preguntas, sobre su niño, sobre la astucia, sobre su ego y el mío, la histeria y el stress, la rareza: la suya y la mía.
Reconocí que mi radar detecta todas las frecuencias excepto las suyas, que es imposible saber que pasa por su cabeza aunque mi facultad bien desarrollada me permite hacerlo con el resto del universo, reveló que le ocurre lo mismo. (Esto me recordó a una escena de la película “Crepúsculo”).
Tomamos el mismo taxi, y nos sentimos bien, nos despedimos, me sentí muy bien, escribí y sentí paz. No sé que pase mañana, pero es esto lo que quiero, que nadie me rompa el corazón cuando lo presente sin armas visibles.
Bastó una verdad, dos corazones, un café, cuatro dólares y un Abrazo.
El primer paso, no tuve que pensarlo durante mucho tiempo, simplemente lo hice, no fue procesado y temo que ni siquiera mi mente lo concibió, me atreveré a decir que alguien Más quería que lo hiciera, porque recorro el historial de mis pensamientos y no encuentro registro de aquello, el valor para hacerlo no es un mérito que yo pueda atribuírmelo.
-quiero hacerte algunas preguntas puntuales, ¿puedo hacerlo?- la pregunta siempre absurda.
La respuesta siempre obvia. – ¡Claro, dale!
-¿Tú sientes algo por mí?
Él transpira, mientras yo al otro lado de la pantalla tiemblo con igual intensidad, él se niega a responder sin que el café de siempre sea invitado, yo acepto y me preparo para esperar la respuesta a la pregunta que nunca quise hacer. Aquellos dos días fueron de “total” incertidumbre, tomé varias horas de mis días tratando de dibujar todas las posibles respuestas, y con cada una de ellas las preguntas que le seguirían, lo único que no fue contemplado era una respuesta positiva, implicaba demasiados subprocesos sin tiempo, sin espacio, sin recursos, sin ganas suficientes para su ejecución.
Y llegó el día, y las opiniones continuaban apareciendo, los consejos que yo sabía no iba a poder seguir por no tener mi ADN. La hora estaba muy cerca, dejé la oficina y dije: parto pal parto
Aquella noche todo era importante, y nada era suficiente, la ropa, el maquillaje, el libro que leería mientras esperaba, el café, la mesa, el ruido, el frío, la lluvia, la hora, la batería de mi celular, el chocolate, todo y nada.
(La ropa.- la misma de siempre, adecuada para el frío de esta ciudad; maquillaje.- sólo mascara, había decidido no maquillarme, como lo hago cuando salgo con alguien que no me interesa, y luego pensé que si me veía así creería que me tenía muy mal; libro.- Rayuela; la mesa.- cercana a los juegos preferidos por adolescentes; ruido.- suficiente, para apenas escuchar mis pensamientos; celular.- sin batería; chocolate.- sin chocolate)
Di vueltas, concreté negocios, compré un café, elegí el que tenía Amareto, nada mejor para calmar los nervios, leí, sin entender a Cortázar, y esperé.
Y por fin llegó, compró su café: Americano con Crema tamaño regular, y después de contarme su “trágico” suceso, tuve que repetir la pregunta planteada para ir directo al punto:
-¿Tú sientes algo por mí?
- he tenido mucho tiempo para pensarlo y no me refiero a dos días, sino que me lo he preguntado en varias ocasiones- y yo pensaba, ahá y entonces… - y sí yo siento cariño por ti, pero no lleva consigo pasión o amor con intensidad, sino un cariño de amigos – en sus ojos se reflejaba cierta tristeza, al tener que decirlo -
Pensé que ese era el momento en que correspondía llorar, o salir corriendo, pero me equivocaba, eso no era lo más duro, pero sí lo que le sigue.
Tal como lo esperaba, él se apropió de mis preguntas y me pidió responderlas, de la misma manera.
Comencé suspirando y con voz un tanto temblorosa procurando no mirar todo el tiempo su rostro, mientras mis manos inquietas no atinaban forma o espacio para moverse, obligándome a terminar con el último sorbo de amareto – yo sí siento algo por ti, ahm yo te quiero, siento un cariño súper especial, ahm y de manera consciente no quiero tener nada contigo- aclaré que mi pregunta no había sido una propuesta sino “tan sólo” una pregunta.
Expliqué que algunas actitudes él que tenía conmigo me confundían, que quería aclarar las cosas para no dejar que mis ideas me llevaran a hacer ilusiones equivocadas, que además quería cerrar todo lo que pudiera estar abierto, que él me hace sentir incómoda, porque en ocasiones siento que yo lo estoy persiguiendo y ese no es mi propósito, que nunca he deseado influenciarlo con mis sentimientos. Que prefiero tener una relación real con él y no una amistad virtual.
Reconoció que se siente generalmente incómodo cuando estamos juntos, que le siguen sudando sin explicación las manos cuando me ve, y que esa es de pronto la razón por la que el ambiente se torna tenso cuando nos presentamos de carne y hueso. Luego nos abrazamos y yo dejé de sentirme triste, dejé de sentir esa cuerda que me ataba a él, el Abrazo reconforta, ni yo lo podía creer.
Continuamos conversando, compartimos ideas acerca de lo parecidos que somos, aquellos defectitos que no muchos conocen, que casi nadie percibe, aquellos que seguramente se quedarán como uno más de nuestros secretos. Hablamos sobre nuestras pasiones, perdón: sus pasiones y mis confusiones, la profesión, los hobbies, las responsabilidades, las limitaciones, la inteligencia, la manipulación, la familia, las mujeres, los hombres, las técnicas: femeninas y masculinas, la satisfacción, las estrellas, los laboratorios, los números, sobre mis palabras y sus interpretaciones, sobre mis explicaciones, y mi falta de coordinación, sobre sus preguntas, sobre su niño, sobre la astucia, sobre su ego y el mío, la histeria y el stress, la rareza: la suya y la mía.
Reconocí que mi radar detecta todas las frecuencias excepto las suyas, que es imposible saber que pasa por su cabeza aunque mi facultad bien desarrollada me permite hacerlo con el resto del universo, reveló que le ocurre lo mismo. (Esto me recordó a una escena de la película “Crepúsculo”).
Tomamos el mismo taxi, y nos sentimos bien, nos despedimos, me sentí muy bien, escribí y sentí paz. No sé que pase mañana, pero es esto lo que quiero, que nadie me rompa el corazón cuando lo presente sin armas visibles.
Bastó una verdad, dos corazones, un café, cuatro dólares y un Abrazo.
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