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viernes, 10 de junio de 2016

El día que perdí mis superpoderes


Yo estaba en el último año de primaria, en la costa ecuatoriana, mi profesora muy estricta y muy honesta al mismo tiempo, para mí había sido otro año de escuela nueva, realmente no recuerdo con exactitud a ninguna niña, a ninguna pude considerar amiga, fui solo como un fantasma ese año, ni buena alumna ni mala alumna, era una escuela de solo niñas.

Ya avanzado el año escolar, llegó de repente, una niña nueva, su nombre era Rosa G., era un poco más grande que el resto de nosotras, su cabello castaño ondulado –esponjoso, había algo en su mirada que no me permitía acercarme a ella, las otras niñas, por el contrario, estaban encantadas por su presencia, las había cautivado, todas querían estar con ella, incluso la maestra la amaba porque demostraba mucho conocimiento, yo nunca pude siquiera hablarle una sola palabra, me parecía que escondía cosas, tal vez eran solo celos.

Después de un tiempo las cosas de algunas niñas en la clase empezaron a desaparecer, borradores, lápices, cuadernos, etc. La maestra hizo una revisión sorpresa para descubrir que Rosa G. era quien estaba hurtando todas estas cosas. Ese día celebré que yo tenía superpoderes, podía reconocer la maldad en las personas, sus malas intenciones, a nadie más se lo dije, ni antes ni después, quería conservarlo para mí. Así como dice el proverbio que acabo de aprender hoy: “El que es astuto no demuestra lo que sabe…” Prov. 12:23. Era el mejor de los superpoderes, era como leer la mente de las personas, pensaba que de esta forma estaría siempre protegida.

Anduve por más de veinte años haciendo uso de mis superpoderes, esquivando a la gente que como Rosa G., muy carismática y encantadora que lograba convencer a todos de su falsa bondad, me fue muy bien todo este tiempo. Pero, hubo un problema, nunca me interesé por saber cómo funcionaba exactamente, no supe cómo lo obtuve, en qué momento, por qué y lo más importante, cómo y cuándo iba a dejar de poseerlo.

No fue sino hace pocos meses que me di cuenta que ya no lo poseía, que mi superpoder se había marchado; cuentan los dichos populares que si tomas demasiada agua de manzanilla por las noches, cada noche en la misma taza y a la misma hora, se puede debilitar cada día hasta desaparecer. Dicen que la manzanilla hace que durante las madrugadas, cuando ya todos están durmiendo, tus superpoderes puedan ser robados, sin que puedas recordar nada y sin que tu cuerpo se sienta diferente. Se dice que de cualquier forma quien los hurte no podrá usarlo jamás, pues están hechos a la medida.  

Juro que no lo sabía!, No sabía lo que la manzanilla podía hacer con mis superpoderes, este, el de leer la mente, era el mejor de todos, el más preciado. Sin embargo, la manzanilla falló un poco en su efecto, puedo recordar entre sueños cuando me fueron robados, pero pensé que eran solo sueños, puedo recordar sentir mi cuerpo diferente, pero pensé que era solo cansancio. Juro que no lo sabía!.


Confirmé que lo había perdido cuando un viernes por la noche empecé a ver en todos, el rostro de Rosa G., y sentí mi cuerpo tan ligero que no pude sostenerme en pie. Ahora me encuentro en el proceso de aprender a vivir sin este superpoder, no sé todavía si algún día pueda recuperarlo, me ha surgido la esperanza que tal vez, más adelante me sean otorgados mejores superpoderes, tal vez, era tan solo tiempo de aprender a usar otros.

miércoles, 13 de abril de 2016

Peleaste mi batalla


Quise hacerlo yo
Vistiendo la antigua armadura
La antigua espada que nunca supe cómo usar
Lo preparé todo
Me levanté adolorida
Cojeando de mi pierna derecha
Quise defenderme
Puse sobre mí la oxidada armadura
Que me fue raspando los hombros heridos
Al desvainar la espada corté mi mano izquierda
Di dos pasos, pesados y lentos pasos
Y caí nuevamente sobre los mismos escombros
Que habían caído sobre mí antes,
Perdí la consciencia de quién era,
Y de quién había sido antes de ser quien era.
Y mientras yacía inconsciente
Tú me quitaste suavemente la oxidada armadura
Curaste el corte de mi mano izquierda
Enderezaste mi pierna derecha
Y todas las heridas que los escombros que cayeron sobre mí causaron, tú las sanaste.
Mientras estaba inconsciente
Peleaste mi batalla
Tú y tu pueblo pelearon mi batalla,
Cuando desperté reconocí tu castillo
Aún un poco adolorida vi mis heridas secando
Recuperé la consciencia de quien era
Y de quien había sido antes de ser quien era,
Miré a las caballerizas y ellos estaban ahí
Los caballos habían llegado a tu pueblo,
El río que nos rodea no está contaminado
Ahora todos pueden beber de esta agua
Ahora eres tú quien iza el estandarte.

sábado, 5 de marzo de 2016

Quisiera decir

Quisiera decir gracias
Por construirme,
Por caminar conmigo
Los caminos salvajes,
Las pendientes
Y los caminos felices.
Quisiera decir gracias
Por decir cuánto me amas,
Quisiera decir que te amo también
Y que quizás un poco más.
Quisiera decir gracias
Por secar mi llanto
Por los mil abrazos
Que yo recibí,
Por levantarme
Por tenderte junto a mí,
Quisiera decir gracias
Por las cosas buenas,
Por la claridad
Quisiera, de verdad, quisiera
Pero la oscuridad que hoy nos rodea
No me permite decir,
No me permite sentir.

viernes, 19 de febrero de 2016

Castillo caído


El dolor es profundo
Ha caído el castillo entero
Lo construí durante años
Se cayó desde sus bases
Mientras yo orgullosa izaba el estandarte.

El dolor es terrible,
Se cayeron los muros de protección
Estamos todos indefensos
El patio de armas está perdido
Entre los escombros y entre armas inservibles.

Cayó sobre mí el muro
De la torre de guardia
Caí yo en el pozo de agua
Se ha ensuciado toda
Y ahora no es más que fango.

El río está corriendo sobre
La arena que nos rodeaba,
Están todos tan sedientos
Tengan cuidado todos,
No beban de esa agua.

Las caballerizas están destrozadas
Mas los caballos corriendo han salido
Saltando los obstáculos en su camino
Sobre la arena, sobre el río, sobre el fango
Han llegado a otro pueblo.
  
¿Cuál ha sido la causa?
No, no fue un ataque enemigo,
Repentinamente la tierra ha temblado,
El material de construcción,
La arena no era tan resistente.

El dolor es profundo
Ha caído el castillo entero,
Lo construí durante años
Se cayó desde sus bases
Mientras yo orgullosa izaba el estandarte.

domingo, 7 de febrero de 2016

Sueños extraños


Desperté como a las 2am, daba vueltas y vueltas en la cama, me levanté al baño, luego a tomar un poco de agua, leí para intentar ponerme al día con mi plan del nuevo año “leer todo el Libro de Libros en un año”, creo que ayudó un poco el té de hierbas que tomé hasta que al fin dormí pasadas las 4am, ya a las 6am debía despertarme para ir a trabajar, pero decidí continuar en la cama, descansar un poco porque no tenía energías suficientes para afrontar ese día que parecía ser un día común. Llegué a mi oficina una hora más tarde, ya con gente esperándome y algunos preocupados por inusual retraso, entre las actividades diarias, mi mente recordaba el sueño de la madrugada: yo dormida y exhausta en el mismo escenario y de repente alguien se metía en mi cama, sobre las mantas que me cubrían de pies a cabeza, me envolvía con sus brazos, era un hombre porque podía sentir su agitación, yo intentaba reaccionar, gritar, salirme de sus brazos, pero el cansancio me impedía; y así mi mente recordaba aquel extraño sueño.

Las noches siguientes aseguré las puertas como si así se pudieran detener a los fantasmas, me acompañaron el insomnio, el miedo profundo y situaciones extrañas por varios días, me sentí como una niña de cinco años atemorizada nuevamente.

domingo, 9 de marzo de 2014

Bicicleta


Estaba tan feliz porque por fin tenía la bicicleta que por tanto tiempo le había pedido a Dios, con tan pocos años, no me puse a pensar de dónde salió, ya no iba a ser necesario pedir prestada a mis vecinos, la vieja bici que ni siquiera tenía montura, era tan peligroso usarla, pero aun así muchos de los niños del callejón habíamos aprendido a montar en ella. Yo mostraba una alegría desbordante y mi sonrisa era más enorme que de costumbre…

Pero de pronto, no recuerdo qué ruido me despertó, la recuerdo todavía como la desilusión más grande, darme cuenta que todo había sido un sueño, que seguíamos siendo tan pobres como para comprar una bicicleta, lloré allí mismo en la cama, con amargura y reproches al dios de las bicicletas.

Hoy en día la bicicleta ha sido reemplazada por anhelos más grandes y eternos y vuelvo a soñar y me vuelvo a despertar llorando con rabia porque quiero seguir dormida y el dios de las bicicletas sigue siendo tan injusto como aquel entonces, dándoles bicis a niños que no las usan y a quienes las dejan oxidar en el patio, a quienes no quieren ni saben montarla. 

martes, 11 de septiembre de 2012

Destacar


Habíamos empezado a practicar para la presentación anual del curso de danza de la universidad; yo desde inicios de año cuando supe que tenía que escoger una materia, sabía que no quería estar sudando por correr o adolorida por levantar pesas, sabía que era danza lo que quería, hacer como para calmar esa frustración por no haberme decidido 4 años antes a seguir el camino del arte. Durante las primeras prácticas el profesor había escogido a quienes se destacaban para que fueran en la fila de adelante de la presentación, trabajábamos duro, primero creando la obra, escogiendo vestuario y maquillaje, luego practicando los pasos, recibiendo las sugerencias, regaños y súplicas del profesor para que todo saliera perfecto. Fue muy emocionante cuando a pocos días de la presentación el profesor me hizo formar parte de la fila principal, ya que había; hasta entonces, aprendido los movimientos firmes y compás apropiado.

Nuestro grupo no fue el de los mejores, varias obras mucho más atractivas que la nuestra, parecían de profesionales, sin embargo, ese año de la universidad yo estaba más feliz que nunca y en el día de la presentación me sentí la artista que siempre soñé ser, allí detrás del escenario, con tanto ajetreo, todas las chicas buscando su vestido, los maquilladores apurados por hacer su trabajo en nuestros rostros y cuerpos. Lástima que no tenga una foto de aquellos tiempos.

En momentos como éstos es que necesito traer a la memoria que una de mis cualidades es precisamente que me gusta destacar, no porque quiera parecer mejor al resto de la gente, sino porque me apasiona hacer bien lo que hago, quizá no sea la mejor escritora aficionada hoy, pero espero que todas estas absurdas páginas sirvan para un día escribir mejor.

lunes, 16 de julio de 2012

AMOR y amor




Allí de espaldas, acostada junto a él, le vino ese miedo enorme, ese frío y calor, simultáneos, que recorría su estómago, justo mientras sonaba en la tele en el canal de videos musicales una canción romántica que ella con fuerza, pero en voz baja coreaba las partes que decía “te quiero, te quiero”, ese miedo que guía a las mujeres a querer abrazar, apretar fuerte al que está a tu lado y pedirle que no te deje nunca, ya lo había sentido antes. En esta ocasión se guardó las ganas de apretar sus huesos y demandarle eternidad, siguió cantando en silencio…

Había sido hasta entonces una relación sin presiones, sin preguntas, sin explicaciones, sin peleas, sin horarios, sin reglas, sin reproches, sin ‘te quiero’. Para él era exactamente lo que buscaba y necesitaba.

Fue en ese mismo instante, aunque aquella noche él había abierto su corazón como ningún otro día juntos, cuando ella decidió, con un beso desesperado una lágrima, huir antes de sentirse enamorada, él no se dio por enterado, pues la despedida fue normal, sólo ella sabía que no lo vería más.

Aunque ella deseó tanto que la historia terminase como aquellas películas norteamericanas que hasta hoy mira los viernes por la noche: en que el hombre que pese a que no buscaba una relación formal, cuando ella lo deja se da cuenta que la ama y corre a buscarla y viven felices para siempre. Aunque lo deseó con el alma, nunca ocurrió… 


"No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe." Platón

sábado, 7 de abril de 2012

Fin del invierno


Esta vez el café corrió por cuenta de ella, porque ésto la hacía sentir que era quien llevaba el control de aquella incómoda situación.

El suyo, un americano simple, como siempre, él a pesar que sólo deseaba una bebida fría, por la seriedad de la cita, pidió un mocaccino.

Sentados, esta vez, uno frente al otro, aunque habían tenido 25°C durante todo el día, ella sentía un frío intenso que la recorría desde la cabeza y se quedaba en sus piernas al punto de hacerla temblar ligeramente, rodeaba el vaso de humeante café con sus manos inquietas.

Era un lugar tranquilo que nunca antes habían visitado, con música suave, parejas y grupos a su alrededor, todos parecían más felices y relajados que ellos.

Él, con su estilo formal de siempre, llevaba pantalones de un café oscuro, camiseta y chaqueta negras, impecable. Ella con un vestido suelto color beige que hacían notar sus raíces costeñas. 

De su bolso de cuero negro que usaba en sus encuentros nocturnos, de dónde antes había sacado chocolates, libros, vinos, postales, cámaras, perfumes, joya… sacó esta vez una cajita transparente que guardaba una flor, como las que nuestra tierra exporta, naranja y blanca, grande como no se ven típicamente en las florerías. Se la entregó en sus manos apretándolas, regalándole simultáneamente una sonrisa de labios cerrados.

Ella emitió un “gracias” insonoro al mismo tiempo que besaba su mano derecha, era su flor favorita. Una astromelia...

Luego de las preguntas de rigor, de hablar sobre el clima y del café… luego del incómodo  silencio, él tomó la palabra, tartamudeando inicialmente, como queriendo no decir ni una sola palabra no ensayada previamente… le dijo que no podían continuar, que ella iba a volver dentro de poco, que aunque todo era más frío entre ellos dos, ya su vida la había construido, sus sueños, sus planes, que todo era más fácil, que creía que la amaba…

Mientras ella escuchaba todas estas palabras, sintió que el mundo se detuvo, que la música calló, que la alegría de alrededor se congeló…

Ella sólo respondió que sabía que todo eso pasaría y enormes lágrimas rodaron sin ninguna expresión en su rostro, lucía como una fotografía, perfecta, como una pared sin mancha, lisa en la que de pronto una lluvia fugaz la roza un poco sin humedecerla…

Reinó el silencio, ya  ninguno de los dos tenía nada que decir, o nada que pueda cambiar ese triste final. Ambos se levantaron de las sillas, salieron juntos del lugar, en el camino él se acercó, con sus manos secó sus lágrimas, entrelazó su mano y caminaron, al instante que tocaron la calle una lluvia fuerte empezó a caer, la lluvia que despedía abril y el invierno, no hablaron, no se miraron, no sintieron mojarse, solo caminaron por última vez….

La hermosa flor quedó allí sobre la mesa, un niño que se escabullía en el restaurante cuando todos se descuidaban para vender sus caramelos, la tomó e hizo más tarde el negocio del día.

sábado, 15 de enero de 2011

Cuento...

El aroma que estaba percibiendo en aquellos momentos le parecía absolutamente conocido, como si ese plato lo hubiera comido antes. Comió…

Al atardecer caminó rumbo al norte, sus pasos eran rápidos y fuertes como para no sentir el dolor que produjo despedirse de aquellas personas que acababa de conocer pero que le eran más familiares que su propia gente. Siguió caminando…

Tres días después cuando sus provisiones de agua y comida se habían agotado decidió parar para abastecerse. El dolor de sus hombros la convencieron de hospedarse en aquel pueblo para descansar esa noche. Durmió…

Aquellas horas ella soñó con que era una mujer, madre, esposa, amiga, hija, hermana, humana… Vio a niños que parecían suyos y le regalaban abrazos, a un hombre que parecía su esposo, por lo menos la besaba como tal. Mucha gente la rodeaba, había alegría y llanto de por medio. Despertó de pronto bañada en sudor para descubrir que era otra vez ella, sin gente alrededor, en un pueblo desconocido, sin identidad. Amaneció…

Tomó una ducha para refrescarse antes de continuar su búsqueda. Desayunó lo suficiente para aguantar algunas horas más hasta llegar a su próxima parada. Deseaba tanto que alguien la reconociera, que la llamara por su nombre, aquel que, hasta ella, ignoraba. Pero ninguno de aquellos viajeros que se encontraban en el camino, en el mismo sentido o en sentido contrario, hablaban entre sí, como si alguna ley lo prohibiera, eran todos como zombis. Ella solo imitaba.

Su enorme vientre dolía cada vez más, sentía intensas punzadas que le impedían aligerar su paso, miró a lo lejos, un hospital, se dirigió a él pues su instinto la obligaba a preservar aquella vida de la que, no sabía cómo, pero hoy era responsable. Cuando abrió la puerta, todos la miraron atónitos, la enfermera de piel morena soltó de golpe la bandeja que llevaba entre sus manos.


¡Doctora! –gritó el hombre de la esquina, quien lucía el mayor de todos los de la sala – la esperábamos, la hemos estado buscando por todos lados.

¿Doctora? – dijo la mujer sorprendida mirando hacia atrás para cerciorarse que le estuvieran hablando a ella.

Tiene que ayudarnos de inmediato, solo usted queda en este pueblo

De repente ella sintió que los dolores aumentaban y se dejó caer.

jueves, 23 de septiembre de 2010

A un novio

Ha sido un placer coprotagonizar el comic de tu vida, aunque había pensado no hacerlo jamás, mis impulsos estaban siendo sostenidos fuertemente por mi cabeza, hasta que me atreví a darles libertad. Pude verte fuerte por primera vez, y no es que antes no lo hayas sido, es solo que mis ojos te miraban distinto;  esta vez la vulnerable fui yo, pensaba enamorarme de tus caricias, de tus palabras dulces y especiales, de los besos que por fin tocaron mis labios y estremecieron mi alma, como antes; pero con tanta cercanía, te apresuraste en sacar las revistas antiguas de tu vida, aquellas que dibujaste y pintaste tú mismo, tienes arte en tu pincel, arte que aún amas, que añoras…

Me gusta escucharte, aunque aún no entiendo todo lo que dices, me gusta jugar contigo…, eres especial, aún puedo decirlo, ese vacío que descubriste en ti, creyéndote distinto, todos lo hemos sentido, solo que no todos lo advertimos ni nos pasamos los días buscando cubrirlo, eres un niño…

Me queda agradecerte una vez más por las locuras que te arriesgarte a hacer sin mayor motivo, por los mensajes en cada amanecer, por los abrazos y la pasión que regalaste sin exigir de mí lo mismo.

Como quisiera que nuestra fuente sea la misma, encontrarnos allí cada vez que el vacío vuelve, o que hallamos revistas de comics antiguos, cada vez que duele el alma, en vez de  refugiarnos en nosotros mismos.

Gracias por los minutos…

Tu flaca que te quiere

domingo, 22 de agosto de 2010

Intentaba seguir tu voz

Sentía la necesidad intensa de buscar una iglesia, de buscar comunión y a Dios, así que me aventuré a encontrar una, dije: “confío en que Dios me ayudará a encontrarla”, viajaba en el bus mirando cual turista perdida, cuando de repente, a mi derecha un edificio como iluminado por luz divina decía “Bethania” (o algo así, de pronto confundí el nombre), era el nombre de una iglesia, apresurada pedí al conductor que parara y me bajé empecé a buscar el edificio, caminé unas cuantas cuadras, cuando llegué hasta allá descubrí que no era una iglesia… cerca había una tienda así que aproveché para comprar agua y preguntar por alguna iglesia cerca. Un señor sin sus dientes superiores frontales me direccionó a un lugar, el nombre parecía conocido, así que caminé otras cuatro cuadras más, cuando llegué a donde supuestamente debería estar, no había más que enormes edificios ya que era la zona financiera de la ciudad, regresé a la avenida principal y caminé por lo menos un kilómetro hasta encontrar un Mc Café, para entonces ya era bastante tarde para alcanzar el servicio de cualquier iglesia, tomé un café helado y empecé a leer la biblia que llevaba guardada en mi bolso, pregunté a Dios ¿por qué si Lucas dice que los envió de dos en dos, yo me encontraba sola en aquel sitio?, ¿por qué no dejó Jesús a aquellos dos hombres que querían enterrar a su papá y despedirse de su familia, hacerlo para luego seguirlo?, para variar no encontré respuesta, cada día entiendo menos aquel libro. Miraba hacia la avenida a dos mujeres afro-ecuatorianas que cargaban un bebé en brazos y vendían, al parecer melcochas, a la gente que transitaba por esa vía. Pensé, de pronto Dios quiere que lleve algo de comer a estas mujeres y que les hable de su amor, a las dos menos quince, dejé la mesa y compré dos hamburguesas para llevar, salí emocionada del lugar, cuando miré hacia afuera, en la calle ya no estaban ellas, no había nadie, solo yo con dos hamburguesas que no quería comer, ni desperdiciar, imagino que ellas sintieron hambre así que fueron a buscar comida a otro lugar, o a lo mejor su jornada de una hora de trabajo ya había acabado…caminé buscando algún mendigo o algún otro vendedor ambulante, pero no encontré a ninguno, a lo lejos, en la misma acera, dos chicos limpiando y pintando una pared llamaron mi atención, caminé hacia ellos y les ofrecí las hamburguesas, les dije rápidamente, para que no notaran el rubor en mi rostro, que Dios los amaba, y terminé compartiendo un par de horas con aquellos grafiteros, conociendo su mundo y su arte…
Lo bueno del día es que Made y Lulo me dijeron qué bus debo tomar la próxima semana para ir a la iglesia que hoy buscaba…

sábado, 27 de marzo de 2010

Aún te amo

Sé que has estado buscándome, llamando, y preguntando por mí a conocidos mutuos, sé que aún me amas y siento que te amo también. La noche llega pronto y parece no tener fin, aún cuando todos están viviendo el día yo quiero seguir durmiendo. Ya no soy la misma si la tristeza se apodera de mí y la culpa está agarrada del alma mía, pero todo eso tú ya lo sabes, sé que abres la ventana para mirarme cuando dejo la casa, mientras estoy caminando, lo he notado de reojo. Echo de menos tu voz, extraño cantar una canción para ti. Aún te amo

sábado, 7 de noviembre de 2009

Con Dios


Escribo poco en forma explícita a cerca de mi atareado romance con Dios, tengo o más bien he procurado tener una relación con él desde que tengo 19. Desde entonces hasta ahora cada año ha sido diferente. Pero en este último año, mi vida entera ha tenido un sentido diferente, siento que Dios me ha estado cambiando bruscamente, aunque no muchos puedan notarlo, mi relación con la gente es diferente, como si gran parte de mis traumas, de mis miedos se hubieran ido, he estado pensando en estos días que es como si ahora puedo ser más auténtica, y no quiero decir que antes no era sincera en mi forma de ser, es simplemente que siento menos temor al hablar con otros, de pronto sean los años, no lo sé, pero existe una sensación (bonita) de libertad.
El apoyo de quienes me rodean en cosas grandes y pequeñas ha ayudado bastante en este proceso, mi confianza se ha visto expresada en la confesión, que al inicio se hacía sumamente difícil tenerla, sin embargo, ahora se ha convertido en una necesidad. Alguna vez le contaba a un amigo que nunca (gracias a Dios) he sido juzgada cuando he abierto mi corazón, puedo contar con gente que es casi un reflejo del amor que Cristo tiene por mí, han escuchado mis errores sin juzgarme, sus consejos son prácticos y llenos de sabiduría.
Hace casi un año experimenté una vivencia totalmente diferente con Dios, que me dejó marcada. Para mí es forzoso creer en aquellas cosas extraordinarias (sobrenaturales) que había escuchado acerca de la manifestación de Espíritu Santo, pero entonces pude sentirla en mi vida, en forma física, algo que no puedo explicar con palabras para expresar lo que realmente significa, tan sólo puedo decir que era parecido a  un espasmo, pero era más que eso, desató mi llanto, lágrimas que seguramente no habían podido salir desde niña. La experiencia no terminó ahí sino que escuché de una mujer que para ese entonces era desconocida para mí, una visión que ella había tenido sobre mí, aquella situación era más difícil de creer porque trataba de hechos reales que ella y mucha gente desconocen, aquello que me dijo permitió conocer la forma en la que Dios me ve, su amor hacia mí es tan grande que me ve sin manchas, sin pecado, sin traumas, sin miedos, completamente restaurada, como él quiso que fuera desde un comienzo, como era su sueño. Dios me dijo tantas cosas a través de esto que hasta ahora continúo entendiendo, lo ha reconfirmado en ocasiones siguientes, como si quisiera que se quede grabado en mi cabeza y en mi corazón.
En este año pudo concluir un capítulo extenso de mi vida, yo había estado enamorada durante casi ocho años de un chico con quien tuve una relación larga, pese a que ya no existía nada entre nosotros desde hace tres años, yo continuaba pensando en él y guardaba esperanzas de regresar en algún momento, no concebía estar con nadie más en serio sino era con él. En esta misma área he atravesado cambios, me he visto atraída por alguien más, este asunto no resultó muy bien pero nadie murió en el intento. He sentido que Dios ha querido darme valor a través de otras personas, por ejemplo, personas que me conocían años atrás y a quienes no les simpatizaba, ahora tienen una opinión diferente, positiva sobre mí. Personas que me conocen bien, aunque desde hace poco tiempo  me aman y demuestran su amor constantemente.
Dios ha sido bueno conmigo, aunque yo he tenido varios desatinos, he continuado cometiendo errores pasados, he llenado mi vida de pecado. Dios me ha perdonado, pero aún las tentaciones continúan, sentir su renovación aún cuesta, aún así él sigue conmigo a cada instante.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La confianza


Neftalí estaba sintiéndose enamorado, no muchas mujeres habían pasado por su vida, no muchas lo habían convencido de dejar de lado cosas, para él, importantes; esta vez se sentía diferente, se sentía extraño, en ocasiones como un tonto. Matilde, por el contrario había tenido ya a su corta edad varias experiencias similares, lo que ocasionaba un poco de inseguridad en él, se sentía en desventaja frente a eso, sin embargo, pese a que le costó algunas largas noches, terminó por aceptar su condición y dejar los prejuicios culturales de lado.

Cada día que pasaba era una aventura, él empezó a experimentar con ella situaciones que antes eran sólo fantasías, el hambre que sentían el uno por el otro exigía más y más en sus encuentros, avanzaban en el amor, constantemente era él quien detenía el progreso, se apartaba, se incorporaba, se vestía de inmediato y corría hacia el baño para aliviar su penuria.

Los detalles hacia ella aumentaban, las rosas, las cenas románticas, las canciones, las poesías, los días de campos, los viajes furtivos, todo le significaba insuficiente para expresar lo que se estaba formando en su interior. Cuando ella estaba de cumpleaños, él pasó toda la tarde elaborando el ambiente adecuado para que ese día fuera realmente especial, nervioso y ansioso por causar impresión en ella, decoró toda la habitación con chocolates, preparó el menú que mejor le quedaba, el que aprendió de su madre, practicó frente al espejo el baile; entre la comida, a media luz y con música suave, le declaró a Matilde su amor, desnudó su alma frente a ella, ese estado de enamoramiento en el que se encontraba. El sentía que Matilde le correspondía pero su mirada se perdía por segundos en alguna galaxia, mientras observaban el cielo, sus ojos se llenaban de lágrimas, pero él imaginaba que era debido a la emoción del momento, los ojos de Neftalí también se humedecían, aquella noche se abrazaron tan fuerte como nunca antes ni después lo hicieron.

Apenas un par de semanas después, se entregaron por completo, a él se le acabó el temor, seguro de que ella era la mujer a quien amaba y con quien deseaba hacerlo por primera vez y para siempre… A terminar, sentía que no quería separarse nunca más, que se pertenecían el uno al otro, y como si el cielo estuviera cada vez más cerca de sus manos. Hasta la gente a su alrededor los miraban diferentes, quienes antes no apostaban a aquel amor, ahora le daban crédito.

Matilde con su mirada ingenua, palabras dulces estaba demostrando su amor a él, besaba sus ojos mientras le decía que nunca la olvidara, le confesaba que jamás se había sentido de esa forma, tan segura y tan enamorada, nunca conoció tanto deleite.

Juntos eran dos poetas incomparables, la ciencia se sorprendía vencida ante su habilidad para crear belleza con las letras y acordes.

Los problemas eran varios y las diferencias entre ellos enorme, sin embargo, lo solucionaban todo en una mesita y bebiendo café.

Habían pasado ya algunos días en que él la notaba extraña, entre más juntos estaban más distante la sentía, esta vez su mirada se escapaba en una forma atemorizante, como aquellos que están perdiendo la cordura, en ocasiones la escuchaba a Matilde decir cosas extrañas, que él no entendía.

Cierto día Neftalí no aguantó más, y le pidió a Matilde que explicara lo que quería decir, al parecer ella estaba en una crisis nerviosa incontrolable, que se agudizaba cuando estaban juntos y solos, más aún desvestidos, si él pronunciaba que la amaba, ella lo callaba con un beso tan fuerte como un muro.

Sentado y con cara de angustia esperó la respuesta, sin imaginar siquiera lo que escucharía.

- Yo, te engañé, hace varios meses, me acosté con alguien más, no sé cómo pasó, no recuerdo nada. Está en tus manos perdonarme, yo no podía seguir ocultándolo, me volvería loca si lo hago. Sólo quiero que sepas que, nunca he dejado de amarte.

Ella se encontraba completamente pálida, cubierta de lágrimas, esta vez su mirada había regresado por completo y buscaba la de él que ya no estaba. Él no preguntó detalles, solo la acompañó hasta que consiguiera un taxi. Le dio un adiós tan frío como nunca antes ni después lo hizo.

Mientras regresaba a su casa sintió morirse, sentía como el corazón le palpitaba cada vez más lento, no conseguía llorar ni gritar, ni empuñar sus manos para golpear la pared, cruzaba las calles atestadas de autos sin poner mucho interés en ellos, mantuvo ese estado de zombi hasta incluso mientras caía del séptimo piso del edificio donde se encontraba su casa, hasta entonces él no sintió nada, se sintió sin vida…

jueves, 20 de agosto de 2009

Conclusión


Hay más de un corazón roto a causa de una historia que nació de un supuesto... por una mirada, una sonrisa, una palabra o un silencio mal interpretado, por asumir que hay un sentimiento en el otro que sólo existe, quizás, en uno...
29.Agosto

martes, 14 de julio de 2009

Dicotomía

Me despedí de los amigos con los que más comparto durante la semana en mi realidad actual, me despedí y me quedó un sabor amargo, pensé en cuánta mentira hay de por medio, muchas falsedades que decidimos, como masa, ignorar, y pensaba entonces que hay detrás de todas las mentiras que escuchamos, encubrimos, decimos, vivimos, aún en mi mundo de fantasía.

Cuando Tom salió de la casa después de haberse tomado media hora para hacer citas de sábado por la noche mientras intentaba arreglar mi computador, sin decir nada, sin verbalizar esas emociones que suponía yo causaba en él, suspiré, corrí a la máquina y estaba allí Paúl conectado, ideas descontroladas pasaron por mi cabeza, pensé “ya son las nueve de la noche, es tarde”, sin importar detalles me decidí a escribirle y en el mismo instante él me escribía un “hola” que llegó antes que mi “hola”. Tomé un taxi hasta su casa, en el camino el conductor me advertía sobre lo peligroso que es hoy en día divertirse, que pensara bien lo que iba a hacer y que no me casara todavía… Llegué a su departamento, él apagó sus celulares, su computador, las luces… encendió la TV, y puso la película que se supone veríamos, pasaron cinco minutos y preguntó si podía abrazarme, mi afirmación fue entusiasta, un minuto después su pregunta era si podía besarme, no alcancé a responder…mientras todo ocurría y mientras la película continuaba corriendo, recordaba lo que había sentido la primera vez, en mi mente había dicho “no puedo hacerle esto a Tom, yo lo quiero, no puedo hacer esto”, esta vez estaba demasiado sorprendida por lo que había pasado con él, Paúl se detenía por instantes para decirme lo linda que le parecía y lo mucho que le gustaba, en alguna ocasión mirándome a los ojos me dijo que se estaba enamorando de mí, supongo que en otro momento de mi vida, con algunos menos años se lo habría creído, yo no correspondía a sus halagos, y casi ni me importaba que muchas de aquellas palabras fueran mentiras, porque yo sabía que estaba en ese lugar siendo parte de una mentira que no estaba dispuesta a trabajar para ocultarla, mientras todo pasaba, yo continuaba pensando en lo mal que estaba haciendo, pensaba en que quería irme, en que no quería irme únicamente por las personas que confiaban en que yo no era capaz de ser protagonista de una situación como ésa, quería irme porque entre más se profundizaban las cosas, más vacía me sentía, porque no estaba allí lo que necesitaba, sí lo que había ido a buscar, los sentidos por minutos dominaban sobre mi espíritu. Hasta que decidí irme, Paúl no entendía ni quería entender por qué no me había quedado, él sólo quería lograr su objetivo.

Volví a casa e hice el ritual de siempre para sentirme menos indigna, pensaba si mi Seudo-resistencia había sido gracias lo que sentía por Tom, por amor a mí misma, por amor a Cristo o sencillamente a causa de mis traumas. Dormí tranquila.

Al día siguiente, simplemente no podía verlo a la cara, no sólo porque mi rostro debía estar manchado con maquillaje que se corrió mientras mis lágrimas caían, sino porque había traicionado esas emociones que habían sido lastimadas toda la tarde y noche anterior.

Desde entonces siento que algo se rompió entre nosotros, desde entonces estoy lejos de él...

Matilde

miércoles, 18 de febrero de 2009

Parto pal parto



Soy mala para seguir consejos, porque siempre creo tener la razón conmigo, sin embargo aprecio mucho las palabras de quienes sólo quieren mi bienestar. Decidí abrir mi corazón y arriesgarme, esperando como resultado, ser mal herida y continuar con las heridas antiguas, aunque me dijeron que no lo hiciera, agarrados de mi vulnerabilidad y bondades que en ocasiones no ayudan al conjunto de batallas que significa vivir, manifestando algunos, que me mostrara fuerte y no presentara mis sentimientos, sino sólo mis razones, y yo que no sigo consejos, me lancé a hacer exactamente todo lo contrario…

El primer paso, no tuve que pensarlo durante mucho tiempo, simplemente lo hice, no fue procesado y temo que ni siquiera mi mente lo concibió, me atreveré a decir que alguien Más quería que lo hiciera, porque recorro el historial de mis pensamientos y no encuentro registro de aquello, el valor para hacerlo no es un mérito que yo pueda atribuírmelo.

-quiero hacerte algunas preguntas puntuales, ¿puedo hacerlo?- la pregunta siempre absurda.

La respuesta siempre obvia. – ¡Claro, dale!
-¿Tú sientes algo por mí?

Él transpira, mientras yo al otro lado de la pantalla tiemblo con igual intensidad, él se niega a responder sin que el café de siempre sea invitado, yo acepto y me preparo para esperar la respuesta a la pregunta que nunca quise hacer. Aquellos dos días fueron de “total” incertidumbre, tomé varias horas de mis días tratando de dibujar todas las posibles respuestas, y con cada una de ellas las preguntas que le seguirían, lo único que no fue contemplado era una respuesta positiva, implicaba demasiados subprocesos sin tiempo, sin espacio, sin recursos, sin ganas suficientes para su ejecución.

Y llegó el día, y las opiniones continuaban apareciendo, los consejos que yo sabía no iba a poder seguir por no tener mi ADN. La hora estaba muy cerca, dejé la oficina y dije: parto pal parto

Aquella noche todo era importante, y nada era suficiente, la ropa, el maquillaje, el libro que leería mientras esperaba, el café, la mesa, el ruido, el frío, la lluvia, la hora, la batería de mi celular, el chocolate, todo y nada.

(La ropa.- la misma de siempre, adecuada para el frío de esta ciudad; maquillaje.- sólo mascara, había decidido no maquillarme, como lo hago cuando salgo con alguien que no me interesa, y luego pensé que si me veía así creería que me tenía muy mal; libro.- Rayuela; la mesa.- cercana a los juegos preferidos por adolescentes; ruido.- suficiente, para apenas escuchar mis pensamientos; celular.- sin batería; chocolate.- sin chocolate)

Di vueltas, concreté negocios, compré un café, elegí el que tenía Amareto, nada mejor para calmar los nervios, leí, sin entender a Cortázar, y esperé.

Y por fin llegó, compró su café: Americano con Crema tamaño regular, y después de contarme su “trágico” suceso, tuve que repetir la pregunta planteada para ir directo al punto:

-¿Tú sientes algo por mí?

- he tenido mucho tiempo para pensarlo y no me refiero a dos días, sino que me lo he preguntado en varias ocasiones- y yo pensaba, ahá y entonces… - y sí yo siento cariño por ti, pero no lleva consigo pasión o amor con intensidad, sino un cariño de amigos – en sus ojos se reflejaba cierta tristeza, al tener que decirlo -

Pensé que ese era el momento en que correspondía llorar, o salir corriendo, pero me equivocaba, eso no era lo más duro, pero sí lo que le sigue.

Tal como lo esperaba, él se apropió de mis preguntas y me pidió responderlas, de la misma manera.

Comencé suspirando y con voz un tanto temblorosa procurando no mirar todo el tiempo su rostro, mientras mis manos inquietas no atinaban forma o espacio para moverse, obligándome a terminar con el último sorbo de amareto – yo sí siento algo por ti, ahm yo te quiero, siento un cariño súper especial, ahm y de manera consciente no quiero tener nada contigo- aclaré que mi pregunta no había sido una propuesta sino “tan sólo” una pregunta.

Expliqué que algunas actitudes él que tenía conmigo me confundían, que quería aclarar las cosas para no dejar que mis ideas me llevaran a hacer ilusiones equivocadas, que además quería cerrar todo lo que pudiera estar abierto, que él me hace sentir incómoda, porque en ocasiones siento que yo lo estoy persiguiendo y ese no es mi propósito, que nunca he deseado influenciarlo con mis sentimientos. Que prefiero tener una relación real con él y no una amistad virtual.

Reconoció que se siente generalmente incómodo cuando estamos juntos, que le siguen sudando sin explicación las manos cuando me ve, y que esa es de pronto la razón por la que el ambiente se torna tenso cuando nos presentamos de carne y hueso. Luego nos abrazamos y yo dejé de sentirme triste, dejé de sentir esa cuerda que me ataba a él, el Abrazo reconforta, ni yo lo podía creer.

Continuamos conversando, compartimos ideas acerca de lo parecidos que somos, aquellos defectitos que no muchos conocen, que casi nadie percibe, aquellos que seguramente se quedarán como uno más de nuestros secretos. Hablamos sobre nuestras pasiones, perdón: sus pasiones y mis confusiones, la profesión, los hobbies, las responsabilidades, las limitaciones, la inteligencia, la manipulación, la familia, las mujeres, los hombres, las técnicas: femeninas y masculinas, la satisfacción, las estrellas, los laboratorios, los números, sobre mis palabras y sus interpretaciones, sobre mis explicaciones, y mi falta de coordinación, sobre sus preguntas, sobre su niño, sobre la astucia, sobre su ego y el mío, la histeria y el stress, la rareza: la suya y la mía.

Reconocí que mi radar detecta todas las frecuencias excepto las suyas, que es imposible saber que pasa por su cabeza aunque mi facultad bien desarrollada me permite hacerlo con el resto del universo, reveló que le ocurre lo mismo. (Esto me recordó a una escena de la película “Crepúsculo”).

Tomamos el mismo taxi, y nos sentimos bien, nos despedimos, me sentí muy bien, escribí y sentí paz. No sé que pase mañana, pero es esto lo que quiero, que nadie me rompa el corazón cuando lo presente sin armas visibles.

Bastó una verdad, dos corazones, un café, cuatro dólares y un Abrazo.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cómo fue


...No lo recuerdo bien, mi memoria me traiciona y aunque otros diarios guardan evidencia de cómo fue, será o pudo ser, me vestiré de letras sin ponerte de etiqueta para relatar lo acontecido.
En un ambiente funesto, vacío de color, colmado de olores, guíaba yo a una hilera de entes por un sendero delgadísimo que estaba rodeado de lo que podría ser un río, tal vez un oceáno de aguas turbias y profundas y de muy mal aspecto, era tan angosto que podían caminar únicamente uno tras otro y teniendo cuidado de no caer, todos ellos daban cada paso con mucho temor, pues solo era un lugar conocido por mi...
Ya casi al llegar al destino que sería de salvación para todos, cayó, de pronto, uno de ellos y yo fui tras ella, me sumergí la alcancé y luego con ayuda de uno de los que estaban arriba logramos subir. Continuamos con mayor seguridad y velocidad hasta llegar al paraíso que tenía una forma como de isla...
Una vez que pisé tierra firme, me trasladé, como ocurre en los sueños, a otro esenario con gente conocida y amada por mi, el lugar parecía como un instituto, lleno de gente joven, era como esas universidades gringas llena de habitaciones para sus estudiantes, era el sitio donde tú estudiabas, decidí entrar en una de estas habitaciones para cambiar mi ropa y secarme un poco, pues la última travesía me había dejado empapada, de pronto, entraste tú, pues casualmente era tu habitación y tu baño, te reconocí con emoción y me reconociste tú también, y sin pensarlo alcancé tu boca con mi boca, y no recibí respuesta inmediata, obviamente, hice de tu voluntad mi voluntad y te besé, yo te besé!, y luego me besaste tú, nos besamos como nunca antes besamos a nadie, a nadie!.
Al salir juntos de esa habitación, sentimos la felicidad de mi gente y poco después la felicidad de la tuya, que aunque hablaba un idioma diferente pudimos enteder en sus sonrisas y el brillo en sus ojos que estaban en paz y contentos... 2007

viernes, 12 de septiembre de 2008

A un amigo

Mis prejuicios y hasta mis juicios cerraron la puerta a oportunidades de un episodio divertido en el comic de tu vida, imagino como lo dibujarías, los colores que usarías, no quería lastimarte ni jugar contigo como lo dijiste un día, no quería enamorarme, ni siquiera intentarlo, por lo diferente que somos en forma aunque no de fondo… pero en mi memoria quedarán grabados con colores distintos a los que tú le pusiste, ese beso que no tocó mis labios, pero me sacudió el alma, y los abrazos, y mi diario guardará ese casi poema escrito solo pensando en ti, en tu corazón, espero no recuerdes mis respuestas esquivas que seguían a un coqueteo transparente.
Derrochas honestidad y seguridad de lo que quieres, hablas casi sin parar y soy sincera, a veces no te entiendo otras veces sí y prefiero mejor no hacerlo, gracias porque algunas noches de soledad fuiste quien escuchó mis interrogantes y conoció mis sentimientos, y eres distinto lo sé y eso es todo lo que quiero…, pero no hubo más tiempo, las fuentes a las que acudimos siempre son opuestas.
Si llegas a leer algún día este espacio, seguro creerás que se trata de alguien más, pues no es así! Tuviste gran importancia en mi vida.
Tu flaca que te quiere...

Gracia

Cuando no tenía donde ir, tú me diste un lugar Un lugar entre tus brazos, abrazo que no es fugaz Cuando estaba sucia por mi caminar, me...