Perdí mis fuerzas que no eran tan fuertes, caí rendida Perdí el camino que me había trazado, quedé sin rumbo Perdí el amor que no era amor, quedé desnuda Perdí mi voz, perdí el aliento gobernó el silencio.
Totalmente despojada, sin fuerzas, sin rumbo, sin amor y en silencio logré mirar tu rostro Tu mirada me dio aliento, me levantó sin cuestionar en dónde estaba… Tu abrazo me acercó a ti, mi vergüenza fue disuelta por tu amor, de la mano me tomaste y encontré en el camino.. ha pasado tiempo desde entonces y he caído tantas veces nuevamente, cuando decido tomar otro sendero, vuelvo a perder, vuelvo a perderme y me vuelto a ti una vez más… hoy igual que ayer te necesito, fortalece este cuerpo con tu Espíritu te necesito…
Mis planes para estas fiestas eran pasar Navidad con mis hermanos (aquellos que viven en la ciudad), sus familias y mis papás, siempre he pensado que este día es para pasar en familia. Compré con tiempo los obsequios para mis sobrinos, únicamente para ellos, ya que el flujo no alcanza pa’ tanta gente. Compré las cosas que se necesitaban para el pavo. Cada año espero ansiosa por que sea la media noche, me encanta abrazar a todos y decir feliz navidad, luego abrir los regalos y luego cenar y tomar un poco de vino, al día siguiente estrenar, todos, el juego de mesa y ver películas hasta el aburrimiento.
En mi familia éramos siete, mis tres hermanos, mi hermana, mis papás y yo. Hace algunos años empezamos a reproducirnos a tal punto que ahora somos más del doble… cuando éramos chicos, a veces hubo regalos, y otras no, a veces hubo una buena cena y otras no tan buenas, nunca hubo pavo, no sé porqué; en todo caso, para mí lo importante era que podíamos estar juntos, el clímax de aquel tiempo era el abrazo de media noche…
Tenía en mente que esta navidad iba a ser igual, no sabía cómo se iba a manejar que mi hermano y mi cuñado estuvieran peleados, que dos de mis hermanos estuvieran fuera, pero esperaba pasar un tiempo de unión y amor. Esperaba que mis sobrinos abrieran sus obsequios a media noche con emoción, que disfrutáramos todos de la cena que por primera vez llevaba pavo… Sin embargo fue tremendamente diferente, mi hermano y su familia decidieron pasar esa noche en otro lugar, mi hermana y su familia pasaron la noche en casa de sus suegros. Me quedé con mis papás viendo películas, y dos minutos antes de la media noche fui a la cama, no hubo abrazos, ni “feliz navidad”. Durante la película meditaba en la soledad que deben sentir mis papás, no compré nada para ellos pensando en mis sobrinos que no estuvieron, si hubiera sabido que eso iba a pasar de pronto hubiéramos planeado algo diferente, también pensaba en que, a lo mejor, yo también en unos años, estaré haciendo lo mismo, dejándolos a ellos para pasar estas fiestas en otro lugar. Decidí que la próxima navidad será distinta, pensaré más en mi familia: mi papá y mi mamá... Es que estoy recién cayendo en cuenta que son ellos y nadie más, sí tengo hermanos, pero cada uno de ellos tienen, ya, por quien velar, y está bien, pero yo debo hacer lo mismo. Amo a mis hermanos y sobrinos y a mis cuñadas y cuñado, pero son un núcleo distinto del mío…
Este fin de año, estoy preparada para disfrutarlo sin tanta complicación, en compañía de algunos primos, en la playa y tomando tequila, “dormir” en la playa… espero que la oración de petición ya no sea la misma que otros años anteriores…
En dónde queda la verdad cuando rechazas tu cielo, a dónde va la libertad si decides volver hacia atrás, mereces acaso llorar, mereces acaso consuelo, si reclamas por tu infierno.
¿En dónde queda la verdad? si tu vida es falsedad, ¿cuánto vale la razón?, ponle precio a tu opinión ¿si tu guía es la emoción, mereces acaso perdón, mereces acaso mi amor?
Tus palabras van al mar sin reflejarse en tus manos, y así van tus argumentos provocando rompimiento ¿descansas en tu sensatez para volver a caer?
Cada mañana mi alma busca tu mirada y tu rostro es como el sol que me levanta, en mi memoria hay un lugar ya reservado y mi diario lleno de letras que has inspirado.
cada mañana llueva o no, te estoy buscando quiero encontrarte y escuchar tu abecedario tus ojos que me encantan, ya no bastan veinte segundos y me tienes atrapada
cada mañana alimentas mi novela yo occidente, tú al oriente y nos topamos nos enganchamos y yo quedo enamorada de tu rostro que es el sol que me levanta