lunes, 16 de marzo de 2009

Cosmovisión

Cómo soñó verla su Padre, desde que en sus sueños existía, la miró aquella mañana jugando y corriendo con su inocencia y alegría, en un espacio muy verde, toda vestida de blanco de los pies a la cabeza, se sintió tan orgulloso de la niña que tenía, como soñó verla un día…

Gracias por cambiar mi vida, por contarme tus secretos, lo recordaré por siempre (14-12-08). Te amo…

sábado, 28 de febrero de 2009

Quiero



Quiero

que me des sólo una pista

de lo que te hace feliz

que sintamos que no hay prisa

aunque luego llegue el fin.

Quiero

regalarte paz y risas

plantar flores nuevas para ti

que me invadas con caricias

hasta no poder huir.

Quiero

descubrir nuestros dialectos

en un juego de ajedrez

despojarte de armamentos

pieza a pieza y sin vencer.

Quiero

que me robes argumentos

para no quererte amor

que perdamos el talento

de alejarnos por temor.

Quiero

que iniciemos el sendero,

que en mis planes no existió

reposar en nuestra playa

ver el alba en toda estación.

domingo, 22 de febrero de 2009

Me haces falta

Me haces falta
con tus bromas y tus miedos
me haces falta
porque nunca imaginé
tenerte lejos.

Me haces falta
para consentirte un poco
me haces falta
con tus juegos aburridos
y otros locos.

Me hace falta
ver por horas la tv
en fin de semana
junto a ti bailar, bailar,
perder glamur en nuestra sala.

Me haces falta
porque nunca imaginé
perderte un poco,
porque amo tu extensión
y lo que amas
me hacen falta.

Me hace falta
ese ruido del domingo
que yo odiaba,
y tener que despertarte
entre semana
me hacen falta.

Me haces falta
y no sé cómo quitarme
este nudo en la garganta,
cuando llamas,
cuando dices
que me extrañas...

A Chris, Katty y Leo

miércoles, 18 de febrero de 2009

Parto pal parto



Soy mala para seguir consejos, porque siempre creo tener la razón conmigo, sin embargo aprecio mucho las palabras de quienes sólo quieren mi bienestar. Decidí abrir mi corazón y arriesgarme, esperando como resultado, ser mal herida y continuar con las heridas antiguas, aunque me dijeron que no lo hiciera, agarrados de mi vulnerabilidad y bondades que en ocasiones no ayudan al conjunto de batallas que significa vivir, manifestando algunos, que me mostrara fuerte y no presentara mis sentimientos, sino sólo mis razones, y yo que no sigo consejos, me lancé a hacer exactamente todo lo contrario…

El primer paso, no tuve que pensarlo durante mucho tiempo, simplemente lo hice, no fue procesado y temo que ni siquiera mi mente lo concibió, me atreveré a decir que alguien Más quería que lo hiciera, porque recorro el historial de mis pensamientos y no encuentro registro de aquello, el valor para hacerlo no es un mérito que yo pueda atribuírmelo.

-quiero hacerte algunas preguntas puntuales, ¿puedo hacerlo?- la pregunta siempre absurda.

La respuesta siempre obvia. – ¡Claro, dale!
-¿Tú sientes algo por mí?

Él transpira, mientras yo al otro lado de la pantalla tiemblo con igual intensidad, él se niega a responder sin que el café de siempre sea invitado, yo acepto y me preparo para esperar la respuesta a la pregunta que nunca quise hacer. Aquellos dos días fueron de “total” incertidumbre, tomé varias horas de mis días tratando de dibujar todas las posibles respuestas, y con cada una de ellas las preguntas que le seguirían, lo único que no fue contemplado era una respuesta positiva, implicaba demasiados subprocesos sin tiempo, sin espacio, sin recursos, sin ganas suficientes para su ejecución.

Y llegó el día, y las opiniones continuaban apareciendo, los consejos que yo sabía no iba a poder seguir por no tener mi ADN. La hora estaba muy cerca, dejé la oficina y dije: parto pal parto

Aquella noche todo era importante, y nada era suficiente, la ropa, el maquillaje, el libro que leería mientras esperaba, el café, la mesa, el ruido, el frío, la lluvia, la hora, la batería de mi celular, el chocolate, todo y nada.

(La ropa.- la misma de siempre, adecuada para el frío de esta ciudad; maquillaje.- sólo mascara, había decidido no maquillarme, como lo hago cuando salgo con alguien que no me interesa, y luego pensé que si me veía así creería que me tenía muy mal; libro.- Rayuela; la mesa.- cercana a los juegos preferidos por adolescentes; ruido.- suficiente, para apenas escuchar mis pensamientos; celular.- sin batería; chocolate.- sin chocolate)

Di vueltas, concreté negocios, compré un café, elegí el que tenía Amareto, nada mejor para calmar los nervios, leí, sin entender a Cortázar, y esperé.

Y por fin llegó, compró su café: Americano con Crema tamaño regular, y después de contarme su “trágico” suceso, tuve que repetir la pregunta planteada para ir directo al punto:

-¿Tú sientes algo por mí?

- he tenido mucho tiempo para pensarlo y no me refiero a dos días, sino que me lo he preguntado en varias ocasiones- y yo pensaba, ahá y entonces… - y sí yo siento cariño por ti, pero no lleva consigo pasión o amor con intensidad, sino un cariño de amigos – en sus ojos se reflejaba cierta tristeza, al tener que decirlo -

Pensé que ese era el momento en que correspondía llorar, o salir corriendo, pero me equivocaba, eso no era lo más duro, pero sí lo que le sigue.

Tal como lo esperaba, él se apropió de mis preguntas y me pidió responderlas, de la misma manera.

Comencé suspirando y con voz un tanto temblorosa procurando no mirar todo el tiempo su rostro, mientras mis manos inquietas no atinaban forma o espacio para moverse, obligándome a terminar con el último sorbo de amareto – yo sí siento algo por ti, ahm yo te quiero, siento un cariño súper especial, ahm y de manera consciente no quiero tener nada contigo- aclaré que mi pregunta no había sido una propuesta sino “tan sólo” una pregunta.

Expliqué que algunas actitudes él que tenía conmigo me confundían, que quería aclarar las cosas para no dejar que mis ideas me llevaran a hacer ilusiones equivocadas, que además quería cerrar todo lo que pudiera estar abierto, que él me hace sentir incómoda, porque en ocasiones siento que yo lo estoy persiguiendo y ese no es mi propósito, que nunca he deseado influenciarlo con mis sentimientos. Que prefiero tener una relación real con él y no una amistad virtual.

Reconoció que se siente generalmente incómodo cuando estamos juntos, que le siguen sudando sin explicación las manos cuando me ve, y que esa es de pronto la razón por la que el ambiente se torna tenso cuando nos presentamos de carne y hueso. Luego nos abrazamos y yo dejé de sentirme triste, dejé de sentir esa cuerda que me ataba a él, el Abrazo reconforta, ni yo lo podía creer.

Continuamos conversando, compartimos ideas acerca de lo parecidos que somos, aquellos defectitos que no muchos conocen, que casi nadie percibe, aquellos que seguramente se quedarán como uno más de nuestros secretos. Hablamos sobre nuestras pasiones, perdón: sus pasiones y mis confusiones, la profesión, los hobbies, las responsabilidades, las limitaciones, la inteligencia, la manipulación, la familia, las mujeres, los hombres, las técnicas: femeninas y masculinas, la satisfacción, las estrellas, los laboratorios, los números, sobre mis palabras y sus interpretaciones, sobre mis explicaciones, y mi falta de coordinación, sobre sus preguntas, sobre su niño, sobre la astucia, sobre su ego y el mío, la histeria y el stress, la rareza: la suya y la mía.

Reconocí que mi radar detecta todas las frecuencias excepto las suyas, que es imposible saber que pasa por su cabeza aunque mi facultad bien desarrollada me permite hacerlo con el resto del universo, reveló que le ocurre lo mismo. (Esto me recordó a una escena de la película “Crepúsculo”).

Tomamos el mismo taxi, y nos sentimos bien, nos despedimos, me sentí muy bien, escribí y sentí paz. No sé que pase mañana, pero es esto lo que quiero, que nadie me rompa el corazón cuando lo presente sin armas visibles.

Bastó una verdad, dos corazones, un café, cuatro dólares y un Abrazo.

domingo, 25 de enero de 2009

amor

Son tus manos las que tiemblan
son mis ojos los que sueñan
es tu boca que me besa
son mis labios que te aman.

Hoy la espera se despide
y el amor se queda a cargo
mi paciencia me sonríe
y la verdad nos da un aplauso.

Es tu vida que ha llegado
a cambiarme el universo
derrumbando las murallas
distrayendo los recuerdos.

La distancia sorprendida
da unos pasos adelante
mientras todos los lenguajes
hoy prefieren relajarse.

Es tu alegría que contagia
de inmediato a mi soberbia
es tu hermosura que enamora
cada día a tu princesa.

TU

Tú me tocas
y no puedo seguir en pie
Tú me abrazas
y mis lágrimas caen
una y otra vez.

Me levantas
y no me puedo contener
yo Te Amo
ahora lo sé
nunca más Te dejaré.

Tú me hablas
hoy puedo comprender
Tú me amas
no me dejes
mi corazón entregaré.

Yo Te Amo
Tú mi amigo
Tú mi Amor
yo Te Amo

lunes, 12 de enero de 2009

primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, retro, retro, retro...

Fue un viaje en auto que tan solo duró seis horas, bajando por la cordillera nos encontramos con harto tráfico, algunos accidentados y otros buscando accidentarse, llegamos a Santo Domingo y luego de cuarenta minutos estuvimos en El Carmen, dimos vueltas por la ciudad hasta encontrar el camino que nos llevaría hasta Chone, la carretera por allá no era muy buena, pues, estaban en mantenimiento; en cada pueblo y recinto veíamos hombre y mujeres en la vía desesperados por un “aventón” con sus mejores galas seguramente para encontrarse con el resto de sus familias o amigos que estarían reunidos para despedir al año viejo y quemar al “desgraciado”.
Nosotros “mientras tanto” no sentíamos ni hambre, ni sed, ni calor, -sí nos dolía un poco el trasero de llevar la misma posición durante horas-, tan solo queríamos llegar a nuestro destino antes de la media noche, parábamos de vez en cuando para solicitar información y la gente no nos daban muchos ánimos de que llegaríamos a tiempo, pues para ellos Manta estaba a cuatro horas de allí, sin embargo eso llenaba de coraje al conductor y lo hacía ir más rápido.
Vimos como ese Cuarto Creciente cambiaba de un color amarillo luminoso hasta un naranja delicioso conforme nos acercábamos más y más a las playas más hermosas del país, cuando llegamos a Chone, paramos algunos minutos para refrescarnos y coordinar algunos asuntos con amigos que nos seguían desde el otro vehículo; el siguiente destino, Tosagua, desde allí despedimos a los amigos que tomarían otro rumbo a partir de ese punto. Quizás una hora más tarde me espanté al ver que un enorme grillo se paseaba por mis costillas sobre mi ropa, no reconocí al instante qué clase de bicho era, pero me sorprendí más al saber que éste había estado recorriendo mi cabeza y besando mi cuello durante una hora, mientras yo había deducido que era una broma de quienes estaban sentados atrás tratando de molestarme jugando con mi cabello!
Antes de llegar a Manta tomamos la ruta Rocafuerte, pero no hicimos el desvío adecuado en forma oportuna y terminamos el algún recinto cercano, la gente allí era muy amable, tanto así que cuando pedimos ayuda para ubicarnos casi se nos suben al carro para guiarnos en la dirección correcta.
Y así luego de algunos minutos estuvimos en Manta, esa tierra que huele a mar, llegamos a las diez y media, justo a tiempo para saludar a los afortunados que ya habían llegado horas antes, darnos un baño y recibir al 2009 con casi todos quienes amamos.
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Creo que me gusta más la fiesta de Año Nuevo que la Navidad porque ese día lo que te llena es ese abrazo y buenos deseos de tu gente, no esperas recibir nada más que eso, comer las uvas, tomar la champaña, y comer! aunque, pensándolo bien, es como que te preparas para desear que todo tu año sea una extensa navidad, porque pides, pides, pides: en este año yo quiero……
Temprano en la mañana después de comer el auténtico Encebollado, sin canguil, sin tostado, es decir, manaba de verdad, solo con chifles!, nos fuimos para la playa El Murciélago, buscamos una carpa para que los niños pudieran estar más cómodos. Yo estaba con toda la familia, cuando escuché una voz extraña diciendo: -Cárol, Cárol?- por un instante pensé: -por fin dios me está hablando!-, jeje, pero no, era Danny, justo en la carpa de alado! si tan solo cambiábamos un detalle al mismo episodio, habría pensado seriamente en que aquella situación significaba alguna señal, pero creo que no estaba de ánimo ese día para pensar tonterías, así que saludamos y ya.
Durante el tiempo en la playa decidí ir a caminar un rato sola, cerca de la orilla recorrí el lado norte, mientras caminaba, preguntaba a Dios montones de cosas, las mismas de siempre, y no encontraba respuestas, como siempre!, ya hasta me estaba poniendo melancólica, me alejé un poco del espacio donde estaba la gente, cuando de pronto vi a un Pez Globo, ya muerto, arrojado por las olas, se veía hermoso y peligroso, me emocionó encontrarlo, y no tenía nadie más que lo viese, seguía caminando y de regreso encontré a una tortuguita marina, también muerta, pero preciosa, no podía creer lo que estaba viendo, solté carcajadas de felicidad, repetí la misma acción que con el pescado: mire a mi alrededor, y no había nadie con quien compartir eso; la tomé y la llevé hasta donde estaban todos para que la vieran también, solo los niños se alegraron tanto como yo…
Al salir de allí nos fuimos para Piedra Larga, yo la había conocido solo de madrugada acompañada por los primos y el tequila en meses anteriores, es muy bonita por la noche o por el día.
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El día siguiente tomamos el camino como de regreso a Quito, el recorrido duró una hora, bebimos agua de coco helada, perfecta para bajar nuestra temperatura, llegamos al sitio llamado El Saibal, una playa parte de algún río que no sé cómo se llama, los pececitos te picaban los pies en la orilla cuando no había mucha gente, vimos una iguana trepada en un árbol, la misma que nos mantuvo por lo menos una hora ocupados tirándole piedras en nuestro intento de bajarla para comerla, pero fracasamos, nadamos de orilla a orilla, comimos Granizados exquisitos, Gatos Encerrados, Morcilla, etc.…
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Empezamos la expedición, esperanzados por encontrar una cámara disponible, recorrimos algunos lugares, pero no lo conseguimos, tomamos la Ruta del Sol hacia el Sur después de pasar por Piedra Larga un buen tramo pudimos divisar un paisaje hermoso solo de un mar verde-gris inmenso, luego todo era campo, bosque seco lleno de Ceibos, el sol había salido glamuroso para acompañarnos todos el camino.
Pasamos por San Lorenzo, Río Caña, Río Cañas, Piñagua, llegamos a Puerto Cayo y entramos a la playa, aproveché para recorrer la playa con uno de los niños, esperaba tener la misma o mejor suerte que en días anteriores y encontrar algo distinto, pero tan solo pude ver otros Peces Globos que ya descompuestos nos se veían tan bonitos, pensaba también en encontrar alguna piedra especial para hacerle un regalo a quien ha logrado moverme el piso últimamente, pero no hubo nada, quizás fue mejor así. Casi todos se bañaron y luego, antes de irnos tomamos un Helado de Coco, sencillamente, d e l i c i o s o!, es difícil explicarlo si no han probado una cosa como esa! es totalmente artesanal, lo mantienen helado con hielo seco, te lo sirven en conos bien dulce, mmm!
Continuamos el camino en el trayecto te puedes encontrar con bosques secos y de repente con bosques húmedos, pasamos por algunas otras playas pero ya no paramos sino hasta llegar al Parque Nacional Machalilla, Los Frailes, ingresamos por un camino seco con igual vegetación, caminando puede tomar por lo menos media hora hasta que puedas escuchar el sonido de las olas y divisar ese paraíso que parecería estar escondido, una playa enorme, azul, conservada en su estado natural, sin muchos visitantes, limitada por montañas rocosa en ambos extremos, en ese lugar lo único que puedes sentir es libertad!, caminamos por el bosque hacia el norte por un sendero delgado durante unos diez minutos, y cuando salimos al otro lado, no lo podía creer, otra playa “Tortuguita”, esta era rocosa, imposible bañarse, las rocas en la orilla hacían su propio malecón, en él se formaban charquitos debido a griegas cada vez que las olas golpeaban. Subí con los niños por el extremo Sur de las rocas y eran como plataformas perfectas totalmente planas, pudimos hacerlo porque la marea había bajado, era el sitio ideal para tomar fotografías extraordinarias, algunos turistas que sí llevaron cámara podían hacerlo!,
Ariel estaba desesperado por agarrar a algún cangrejo, pero éstos son muy rápidos, y había que tener cuidado con los erizos que se encontraban bien escondidos entre las rocas. Al final del paseo logramos atrapar uno, que él mismo terminó aplastándolo cuando el crustáceo intentó escapar. Con frecuencia nos pasa a los adultos lo mismo, acabamos destruyendo lo que por tanto tiempo hemos deseado, por desesperación, por temor a la distancia, por egoísmo, por sentido de pertenencia, por querer separar a las cosas o personas de su hábitat…
Este lugar es increíble, quiero volver pronto, y conocer los otros sitios que no pude por estar rodeada de mujeres embarazadas y niños hambrientos. Eso sí, la próxima vez llevaré una cámara, para que aquellos que no conocen, crean esta maravilla.
Avanzamos hasta Puerto López en donde no encontramos nada extraordinario, una playa con bastante movimiento, almorzamos en un restaurante donde recibimos mala atención, mala comida y unos ricos Patacones.
Quedó pendiente ir a Piqueros.
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Y devuelta a Quito, la frío y a la gente que amamos que son parte de nuestra vida, la gente que tanto deseaba que hubiera conocido aquellos lugares.

Gracia

Cuando no tenía donde ir, tú me diste un lugar Un lugar entre tus brazos, abrazo que no es fugaz Cuando estaba sucia por mi caminar, me...